En Chile, la seguridad es un tema de debate crítico: mientras que la nueva institucionalidad opera bajo una Política Nacional de Seguridad (con 6 años de vigencia), la ciudadanía y expertos debaten constantemente sobre la efectividad y la inexistencia de planes gubernamentales concretos.
A pesar que, Chile es considerado uno de los países más seguros y estables de América Latina -manteniéndose en los primeros lugares a nivel regional-, enfrenta una paradoja: aunque sus tasas de criminalidad son inferiores a las del resto del continente, la población registra niveles históricos de temor e inseguridad.
De acuerdo al último Índice de Paz Global (Global Peace Index), Chile se ha posicionado en el puesto 62 a nivel mundial y ocupa el quinto lugar en América Latina. A pesar de los desafíos internos relacionados con el crimen organizado y la percepción de seguridad, lo que destaca el estudio es que el país mantiene un nivel de estabilidad geopolítica y ausencia de conflictos armados.
Si bien Chile mantiene una buena posición relativa en el mundo, a nivel interno el país enfrenta una fuerte crisis de percepción ciudadana. Mediciones como la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) y estudios de la Fundación Paz Ciudadana, registran niveles de inseguridad en la población de un 90 %, marcando máximos históricos, debido al aumento de delitos de mayor connotación social y de violencia.
Este aumento en delitos, como el crimen organizado, el narcotráfico y los robos violentos con intimidación, aun no son controlados por el nuevo gobierno, liderado por José Kast. Con más de dos meses dirigiendo el país, esta administración aun no cuenta con un plan de gobierno para resguardar la Seguridad en el país, por lo que han decidido, a pesar de criticarlo durante su campaña, seguir utilizando el Plan de Seguridad, creado durante la administración de Gabriel Boric.
Fuentes. http://www.senado.cl // https://www.ipsos.com

