Cerca de 80 cultores y cultoras de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo, con Aysén como región invitada, participaron en el XIX Encuentro de Cultores Indígenas y Afrodescendientes.
La actividad, tuvo como uno de sus hitos una feria artesanal en la Plaza de Armas Carlos Condell de Caldera. El programa buscó reconocer prácticas que siguen vivas y vinculadas a sus territorios.
La agenda combinó recorridos patrimoniales, mediaciones artísticas, una muestra culinaria y espacios de conversación sobre transmisión intergeneracional.
Las delegaciones compartieron expresiones de los pueblos Aymara, Quechua, Licanantay, Diaguita y Coya, junto con comunidades afrodescendientes.
La diversidad no está solo en los objetos exhibidos: también aparece en las materias primas, las recetas, los relatos y las formas de aprender que cada comunidad decide conservar.
Una feria puede parecer un evento puntual, pero para quienes cultivan un oficio es también una oportunidad de circulación, venta y reconocimiento. El desafío está en evitar que el patrimonio se convierta en una postal desconectada de las personas que lo sostienen.
Registrar saberes con consentimiento, pagar justamente el trabajo y abrir espacios para jóvenes son condiciones concretas para que la continuidad cultural no dependa únicamente del entusiasmo de una generación.
El encuentro cerró con el traspaso de la bandera de la macrozona norte a la delegación de Coquimbo, que recibirá la vigésima edición en 2027. La cultura local crece cuando el reconocimiento público se acompaña de autonomía y recursos estables.
Esa continuidad permite evaluar el programa más allá de la ceremonia: cuántos cultores logran nuevos públicos, qué apoyos permanecen y cómo se integran las comunidades en las decisiones.
Fuentes consultadas:
Ciudadanía Cultural: XIX Encuentro de Cultores
Registro de Cultores y Cultoras
Servicio Nacional del Patrimonio Cultural
UNESCO: cultura y diversidad
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