Una caja, una tela en desuso y una botella pueden terminar en la basura, pero la creatividad comunitaria los está transformando en marionetas que relaten una historia breve o el punto de partida de una conversación sobre el lugar que habitamos. Así trabaja Cecrea, un espacio de creatividad que reúne a niñas, niños y jóvenes para trabajar con la imaginación y el reciclaje.
En Coyhaique, una actividad vinculó residuos, cine y marionetas para llevar la reflexión ambiental al terreno de la imaginación. En lugar de entregar una lección cerrada, un laboratorio de ideas se abre preguntas y permite que las respuestas tengan voz local.
Esa segunda oportunidad para los materiales de desechos, son la técnica que proponen los Centros de Creación Cecrea, donde la experiencia y creatividad muestra cómo la cultura puede ayudar a que temas complejos, como el consumo o el cuidado del entorno, entren en una conversación cotidiana.
La expansión de los Cecrea hacia territorios como Porvenir también recuerda que el acceso a la cultura no puede depender exclusivamente de vivir cerca de una gran capital. Cuando hay infraestructura, mediadores y programación sostenida, la participación cultural deja de ser un evento excepcional y pasa a formar parte de la vida comunitaria.
La cultura comunitaria es una herramienta de encuentro. Puede fortalecer memoria, identidad y confianza entre personas de distintas edades. Su aporte: crear espacios donde la experiencia de niños, niñas y jóvenes sea tomada en serio y donde el territorio se pueda mirar con nuevos ojos.
Fuentes consultadas:
Cecrea: noticias y programación nacional
Cecrea: red de Centros de Creación
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