El rápido crecimiento de la industria salmonera, ha convertido a Chile en el segundo productor global del pez naranjo, con cientos de centros de cría intensiva en el sur del país, amenazando territorios ricos en biodiversidad, como es el caso del Río San Pedro.
El salmón es un negocio muy importante para Chile, actualmente el segundo productor mundial (después de Noruega) y el pescado es el segundo producto más exportado del país, solo por detrás del cobre. En todo Chile, tanto en los ríos de agua dulce como en el frío mar de la Patagonia, hay cientos de ‘salmoneras’ (muchas de ellas noruegas o japonesas),
La industria salmonera -en especial los centros de cría intensiva donde se cría y engorda el pescado- se han apoderado de ríos, lagos y zonas marítimas, como es el caso del Río San Pedro; un curso natural de agua de Chile, emisario del lago Riñihue y que fluye en la comuna Los Lagos de la Provincia de Valdivia, desembocando en su confluencia con el estero Quinchilca en el río Calle-Calle.
En 2024, la exportación de salmón chileno generó más de 6.300 millones de dólares de ingresos. Sin embargo, el salmón no es un pez autóctono del mar chileno, los primeros ejemplares fueron importados en los años 80, durante la dictadura de Augusto Pinochet, desde Noruega.
Desde hace años, la industria salmonera ha sido objeto de graves problemas ambientales y sociales en Chile, con activistas amenazados de muerte, pueblos originarios cuyas tierras están siendo contaminadas y toneladas de antibióticos y productos químicos que cada año se vierten al mar, con graves daños para la fauna y el ecosistema.
La empresa que se ha instalado cerca del río San Pedro —que es el río más biodiverso del país— es Salmones Antártica SA, de capital japonés, que está construyendo un centro de agua dulce donde desarrollar los huevos y criar los peces hasta que puedan ser trasladados al agua salada.
La industria salmonera, representada por esta empresa es calificada como un tipo de piscicultura instalada en tierra, junto al río, compuesta por más de 300 tanques donde se criarían los huevos y todos los residuos (químicos, pesticidas y antibióticos) se verterían al río. En el terreno ya se han instalado cientos de tanques redondos en los que se criarán los huevos.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/chile/impacto-industria-salmonera-sur

