Una buena muestra de ello es el trabajo que está haciendo la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE), que promueve la incorporación de eficiencia energética en el país a través de la entrega del Sello de Excelencia Energética -hasta hoy se denominaba “de eficiencia energética”, entregado por primera vez este año bajo ese título y que fue recibido por 38 empresas públicas y privadas.

En febrero fue publicada la Ley de Eficiencia Energética, (Ley 21035) que busca que la administración país utilice la menor cantidad de energía para generar las mismas actividades que hace; es decir, producir energía, calefaccionar, iluminar, transportar, entre muchos otros. O lo que es lo mismo: eliminar el desperdicio de energía. 

Esto tiene beneficios globales, principalmente por la disminución de emisiones de CO2 que causan el cambio climático -en línea con los compromisos nacionales de mitigación-, pero también locales, por ahorros de costos y de importación de combustibles fósiles, entre otros.  Leer también Refugios de activos en tiempos de crisis

Los grandes consumidores de energía – en torno a 150 empresas – representan más de un tercio de la energía consumida en el país, lo que hace especialmente importante que estas empresas realicen una gestión activa de su energía. El sector transporte es el segundo sector de mayor consumo energético del país, representando en torno a un tercio del consumo total.

Entre otras cosas, esto tiene alcances en áreas como la construcción y el transporte, pero principalmente a nivel de industrias, ya que la ley establece la creación de un Plan Nacional de Eficiencia Energética que deberá fijar metas de reducción de intensidad energética que supongan, al menos, un 10% de disminución en el consumo país al 2030, respecto de 2019. Y esto tiene un foco principal en empresas que tengan un consumo igual o superior a las 50 tera-calorías anuales, quienes deberán alcanzar una reducción de su intensidad energética de, al menos, 4% promedio para el mismo período.

A la fecha, un 8% de los costos del sector productivo son destinados a la compra de combustibles y electricidad, y las 150 empresas más grandes del país representan más de un tercio del consumo de electricidad. Y, las metas de eficiencia energética fijadas en la  Ley 21305 impondrán un importante desafío a empresas públicas y privadas a revisar y mejorar sus procesos. La última entrega del Sello de Excelencia Energética da cuenta de cómo están avanzando en esta materia. 

¿Cómo mejorar la Eficiencia energética? Básicamente, revisando cómo estamos haciendo las cosas, y ver qué estamos haciendo mal, ya que en esencia la eficiencia energética se puede definir como la capacidad de un equipo, instalación o proceso para realizar su función con el menor consumo energético posible. Lo que menos se espera, o lo que menos se recomienda en términos generales, es el recambio tecnológico, ya que es más costoso. Lo importante, entonces, es detectar cambios de hábito u operacionales que permitan hacer más eficientes los procesos. 

Existen tres líneas principales para mejorar la eficiencia energética. Las primeras son las relacionadas con los cambios de hábitos y el control operacional. Es decir, cómo operar una máquina de forma distinta para ser más eficiente. Luego existen medidas de automatización y control que adicionan ciertos componentes -como un detector de movimiento o un variador de frecuencia- para operar un equipo de forma más automatizada. Y finalmente está el recambio tecnológico, que es sacar equipos de poca eficiencia y cambiarlos por un equipo nuevo.

Fuente:  https://www.paiscircular.cl/industria/eficiencia-energetica-las-iniciativas-premiadas-con-el-sello-de-excelencia-que-estan-marcando-el-liderazgo-en-reduccion-de-consumo/

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